Ya bien metidos en el mes de abril y tras casi un mes de darle la bienvenida a la primavera, es bien notado en las farmacias el aumento de consultas por achíses, congestiones nasales o en definitiva, alergias y las peticiones asociadas de antihistamínicos. Y es que los picos de alergia propios de esta época, son inevitables que se produzcan. El polen llega, el sistema inmunológico de las personas susceptibles reacciona.
Pero qué son los fármacos antihistamínicos, qué hacen, cómo actúan, cómo se usan, qué debemos saber cuando los tenemos que usar…
Con intención de dar información a las personas que los usen, pero también para todas aquellas que son curiosas y tienen esa necesidad de saber, dediquemos un tiempo a indagar en este grupo de medicamentos tan usados, sobre todo, en esta época del año.
¿Qué y quiénes son los antihistamínicos?
Bajo este nombre tan clarificador, tan descriptor de lo que hacen, se encuentran clasificadas sustancias químicas que en terapéutica se utilizan para abordar la sintomatología alérgica.
Prefijo anti- (opuesto) + histamínicos (de la histamina: sustancia mediadora en multitud de procesos biológicos, entre ellos, la alergia) = antihistamínicos (medicamentos que bloquean la acción de la histamina).
¡ALERTA! LISTA INTERMINABLE: loratadina, desloratadina, bilastina, ebastina, cetirizina, fexofenadina, levocetirizina, difenhidramina, doxilamina clorfeniramina, dexclorfeniramina. ¡Cuánto memorizamos en la carrera de farmacia! ¡Cuántas reglas mnemotécnicas creadas para memorizar listas imposibles! Si tienen alguien cercano que haya estudiado farmacia, ¡háganle una oda a su memoria!
Para seguir, unas pinceladas de alergia y sistema inmune…
¿Qué es la alergia?
La alergia es una reacción producida por el sistema inmunológico que deriva de la entrada en contacto del mismo con un alérgeno (sustancia que tiene el potencial de desencadenar una reacción alérgica). Para entendernos, ejemplifiquemos con la manida sustancia X (en este caso X=alérgeno), esta entra en contacto con el sistema inmunológico y este la interpreta como dañina, lanzando un ataque para hacerle frente. Dentro de ese ataque, una de las sustancias que entra a hacer su función es la histamina.
¿Quién es y qué hace la histamina en la alergia?
Su nombre técnico es esta cosa dificilísima de saber: amina biógena resultado de la descarboxilación del aminoácido histidina. Viva la química y la bioquímica. Pero estas cuestiones tan técnicas, al común de los mortales no le suelen resultar muy útiles, ya las dejamos para quienes lo decidan estudiar (y les aplaudimos, estudiar siempre es bien).
Aterricemos un poquito más y hablemos de funciones: la histamina es una sustancia que en el cuerpo media en reacciones del sistema inmunológico, actúa como neurotransmisor en sistema nervioso, también tiene un papel regulador en el sistema cardiovascular, así como en el sistema gástrico.
Tenemos entonces a la histamina, una sustancia que está pululando por ahí por el cuerpo, ¿y qué hace y cómo lo hace?
Pues para hacer su función, tiene que unirse a su/s receptor/es. Y ¡BUFF!, perdonad lo de antes de las cuestiones técnicas, pero metámonos un poquito en el maravilloso mundo de los receptores:
Un receptor es el peaje de una relación causa-efecto. Así, fin, simple y llanamente (jajajajajaja). Un receptor es una molécula, generalmente en la membrana de las células, que al unirse a una sustancia específica con la que tiene afinidad, tiene un efecto concreto.
Para el caso de la histamina, existen cuatro tipos generales de receptores y se llaman, fácilmente en este caso: H1, H2, H3 y H4. Súper original todo. Estos receptores están distribuidos a lo largo del cuerpo y unos son específicos de zonas concretas (están en mayor proporción en unas zonas específicas: H1 en músculo liso vascular, H2 en sistema gástrico, H3 en cerebro…).
¡Alto ahí! Nos centramos. Histamina: sustancia química con muchas funciones, entre ellas y para lo que nos ocupa, luchadora en la alergia.
Pero claro, tenemos a un sistema inmune que reacciona y crea una lucha (reacción alérgica) y señala a los mastocitos para que manden a nuestra luchadora (histamina) a combatir a la sustancia X (alérgeno) que es inofensiva.
¡Ay!, este sistema inmune está un poco cucurucu, ¿no?
Pues en efecto, el sistema inmunológico tiene estas cosas. Pero lo queremos igual. Sistema inmune, te perdonamos el mal trago que nos haces pasar a veces, por lo bien que haces existiendo.
Pero sigamos, que nos liamos.
¿En qué situaciones específicas usamos estos medicamentos?
Lo dicho, en sintomatología alérgica: estornudos, congestión nasal, rinorrea, lagrimeo y enrojecimiento de ojos, picor o escozor de nariz, ojos y/o piel, conjuntivitis alérgica, picazón de garganta asociado a uno o varios de los anteriores.
Cuando se haga una valoración profesional de la necesidad del uso de estos medicamentos, la vía para la toma de estos, prácticamente siempre será la oral (la vía oral, casi siempre es genial): se usarán comprimidos o jarabes que contengan los principios activos de la arriba enumerada LISTA INTERMINABLE.
Y para ir acabando…
Precaución vs Preocupación
Hace un tiempo que le escuché a Natalia de Santiago una frase que le decía su padre respecto a las cuestiones financieras, era algo así como: de las finanzas hay que ocuparse, no preocuparse. Hagámosla nuestra aquí y en cualquier cuestión de salud (y de la vida en general). Despacito y buena letra. Formación e información.
¿Qué tener en cuenta respecto a efectos adversos?
Como cualquier medicamento, los antihistamínicos no son inocuos (los medicamentos no son caramelos). Hay que tener en consideración unas cuantas cuestiones. Lo dicho, ocuparse, no preocuparse:
Fotosensibilidad. La RAE dice: Cualidad de fotosensible. Fotosensible. La RAE dice: Sensible a la luz. Sensible. La RAE dice: dicho de un ser vivo o de uno de sus órganos: capaz de experimentar sensaciones.
Muy bien RAE, gracias, pero hagámoslo entendible. Pues resulta que en general, los antihistamínicos son medicamentos que pueden producir una notable sensibilidad a la luz solar (que moleste más el sol y cosas similares). Por ello, la indicación en la mayoría de casos podemos decir que es por la noche, cuando el sol se va, se toma el medicamento, hace lo que tenga que hacer y al día siguiente, por la mañana, ya pasó el mayor tiempo posible para que la reacción de fotosensibilidad se de en el menor grado posible para la persona en cuestión. Además, de forma general y específicamente si estás usando medicamentos que puedan producir fotosensibilidad, ¡protégete del sol! Encontrar el equilibrio entre síntesis de Vitamina D y protección solar es importante. Pero aquí ya entramos en muchas cuestiones que podremos abordar en futuros post.
Somnolencia. La RAE dice: pesadez y torpeza de los sentidos motivadas por el sueño.
Sobre esta cuestión, varias puntualizaciones. Por un lado, las primeras generaciones de antihistamínicos tenían esta reacción adversa pronunciada, pero las nuevas generaciones de estos medicamentos están mejor conseguidas y aquí, entre unos y otros, podemos encontrar una diferencia en el cartonaje de los medicamentos. Los primeros tienen un pictograma de advertencia en cuanto a la conducción, mientras que los segundos no. Por otro lado, existen varios antihistamínicos que su indicación es precisamente por este efecto y se utilizan como “sedantes” para tratar un insomnio pasajero.
Más cosas para echarle un ojo (recordemos, precaución en lugar de preocupación). Personas mayores y muy mayores, menores de 12 y mujeres embarazadas, bajo indicaciones médicas. Los grupos de edades más vulnerables hay que protegerlos siempre, además de que la razón por la que estos grupos no, es por la inexistencia de estudios en estas edades. Para las lactantes, hay síes y noes, consultar a su médico y para este periodo de la vida de las mujeres lactantes, en la página de e-lactancia.org hay buena información a consultar.
Para ir acabando…
Tranquilidad, información y manejo de grises. Ante cualquier duda de medicamentos, preguntad en la farmacia. Y si no sabemos la respuesta, siempre podemos buscarla para informarte.
¡Salud y letras!
Alexandre Piñeiro Abad.